La erliquiosis varía dependiendo del sistema inmunológico de la mascota. Hay perros que sopotan una erliquia toda la vida y nunca presentan síntomas, pero también hay perros que llegan a consulta muy graves, con anemia y plaquetas muy bajas. Por Eggly Cuesta Márquez.
Fuente: El Diario de Los Andes

El Diario de Los Andes, 3/04/2011.

San Cristóbal es una zona endémica de una enfermedad conocida como erliquiosis canina y que es transmitida por la garrapata. Ataca únicamente a los perros y se desarrolla dentro de los glóbulos , puede presentar hemorragia y puede padecer anemia. También afecta a la médula ósea y al sistema inmunológico de los perros. En casos muy agudos pueden presentar trastornos nuerologicos centrales con sintomas como paralisis.

La erliquia, como también se le conoce, es una patología atendida regularmente en el consultorio de los médicos veterinarios Yira Luz Patiño y Hexun José Peñaloza, quienes señalan que esta enfermedad no presenta algún síntoma específico al principio, por lo que termina siempre descubriéndose a través de hallazgos accidentales.

De allí la política que tiene esta joven pareja de veterinarios, de realizar siempre un cuadro hemático a los perros que van por primera vez a su consulta. “Hay perros que vienen a una vacunación y sin saberlo, son portadores del hemoparásito, por eso es necesario antes de aplicarle la primera vacuna hacerles una hematología para estar seguros que el perro esté en las condiciones óptimas para vacunarlos,” indicó Patiño quien señaló que se han presentado casos, en el que días después de la vacunación -sin previa hematología-, llegan los propietarios de los perros diciendo que sus mascotas se enfermaron por la vacuna, “y resulta que la verdad era que el perro venía incubando una enfermedad que se aceleró con el proceso con la vacuna”.

Como un dengue humano

Como explican estos especialistas, es sólo a través de una hematología que puede descubrirse la erliquiosis. Hemoparásito que suele ubicarse en los glóbulos blancos y empezar a bajar plaquetas. Es decir, que esta enfermedad se comporta como un dengue en los humanos.

Señalan que aun cuando no tiene un síntoma específico, pues varía de acuerdo a la raza del perro, la edad y su sistema inmunológico, los más comunes son la inapetencia, la pérdida de peso progresivo, depresión, cambios de comportamiento, letargo, agrandamiento o inflamación de las articulaciones o ganglios linfáticos, fiebre, falta de coordinación al caminar y problemas respiratorios.

Llegando a casos crónicos donde los perros comienzan con hemorragias espontáneas por cualquier orificio debido a la disminución de las plaquetas (trombocitopenia), además de convulsiones, edema de las extremidades, uveítis e inflamación del cerebro. Síntomas con los que también coinciden otros médicos veterinarios capitalinos, y que aseguran que de llegar a descubrirse en su etapa terminal, lamentablemente no se puede tratar. De allí la importancia de detectarlo en sus primeras etapas.

El contagio

Aun cuando técnicamente se habla de que la erliquiosis es trasmitida mediante el contacto directo con una garrapata, también puede trasmitirse de manera interplacentario, lo que ocurre cuando una perrita es portadora de esta enfermedad y queda preñada, contagiando así a sus cachorros con el hemoparásito.

Incluso hay que tener en cuenta, que no todas las garrapatas son portadoras de erliquia, “hay perros minados de garrapatas y al hacérsele un examen hematológico salen sin rastro de erliquia. Y hay otros, que sólo estuvieron en contacto con una sola garrapata y salen positivos, es decir que sólo se necesita de una garrapata portadora de este hemoparásito para quedar infectado” destacó Patiño.

Controlando el vector

En su experiencia como veterinario, asegura Patiño, que las garrapatas son fáciles de controlar, “lo que pasa es que hay gente que se descuida y cuando se da cuenta hay garrapatas hasta en las paredes de sus casas. Hay quienes aseguran que les echan una cosa y otra pero aun así no son capaces de controlarlas, y los que sucede, es que ya se han descuidado tanto que ya hay huevos de garrapatas por todos lados”.

Por su parte Peñaloza informó que para la casa hay muchos productos que se pueden usar y que ayudan a eliminar la garrapata, fumigando el área y lavando la cama y la cobija de la mascota. Además existen productos de poder residual (es decir si en el ambiente hay garrapatas, este producto evita que se le vuelvan a montar) para usar en el perro y que le pueden aplicar, además de bañar al perro con productos antigarrapaticidas. Dosis que recomienda reforzar cada cierto tiempo porque estos productos actúan solo por un tiempo determinado.

Cómo tratar la erliquiosis

Para combatir la erliquiosis, es necesario que el especialista comience en el perro un tratamiento convencional donde debe haber un protector gástrico y antibióticos. Tratamiento que podría durar casi un mes, o menos si el paciente es un cachorro.

Una realidad que aclaran los especialistas, es que una vez se contagia un perro con este hemoparásito, nunca se cura, por lo que sólo se puede tratar y con ello disminuir la cantidad de hemoparásitos en la mascota.

Sobre la garrapata…

La garrapata no infecta con erliquia hasta que ha permanecido fijada por lo menos entre 5-20 horas. Para eliminar una garrapata se debe colocar un algodón mojado con alcohol para asfixiarla y lograr que se suelte; luego debes quitársela a tu mascota con una pinza. Nunca elimine una garrapata sin realizar antes este procedimiento porque podría quedarse una parte del cuerpo y causar una infección. Una revisión diaria en búsqueda de posibles parásitos puede evitar que el perro se contagie.

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